domingo, 12 de octubre de 2014

Isla Flannan

Corría el año 1900 cuando tuvo lugar el misterioso suceso que a continuación os vamos a relatar. Situémonos primero…

Todo ocurre en las islas escocesas de Flannan, (siete islotes situados cerca de las islas Hébridas), el día 26 de diciembre de ese año. El Hesperus, barco de suministro que hacía su ronda habitual, retrasada unos días a causa del mal tiempo, llega ante el faro de la pequeña isla de Eilean Mor y atraca. El faro, de casi 24 metros de altura y que sólo llevaba un año en funcionamiento, siempre lo recibía con la bandera izada agradeciendo así su llegada. Pero en esta ocasión no fue así.

Entre los ocupantes del barco se encontraba también un tal Moore, uno de los que habitualmente cuidaban el faro y que se reincorporaba tras unas pequeñas vacaciones. Moore fue el primero en preocuparse al sentir que algo no iba bien. Días atrás habían sufrido una terrible tormenta y desde entonces no se veía la habitual luz del faro. Además la niebla aún era densa, creando así un ambiente muy inquietante. Temía que algo le hubiera ocurrido a sus tres compañeros.

A medida que el Hesperus se acercaba, lanzaba señales destinadas a que fueran contestadas por los fareros, pero ninguna obtuvo respuesta. Ya estaba claro, algo les había sucedido.

Ya en tierra, y siempre bajo el mando del capitán Helman, unos cuantos hombres, entre los que se encontraba Moore, se acercaron hasta la puerta misma del faro. Moore tocó pero nadie contestó. El silencio del lugar resultaba ensordecedor. Tuvieron que derribar la puerta para poder entrar en su interior ya que la puerta estaba cerrada con llave…

Allí todo estaba en orden, no había rastro o pista alguna sobre lo que le había ocurrido a los tres encargados del lugar. Tan sólo el reloj, el reloj que se había detenido justo a las 9:30 y una silla tirada hacia atrás, como si el que estuviera sentado se hubiera levantado precipitadamente.

No tardaron mucho en encontrar el diario del encargado principal, Ducat, y vieron que había escrito por última vez a las 9:00 horas del día 15 de diciembre. ¿Qué es lo que había ocurrido con los tres fareros?

Con esa angustiosa incógnita partió de nuevo el Hesperus, dejando el faro al cuidado de Moore, que siguió recorriendo e investigando tanto en el interior del faro como por el resto de la isla, incluyendo la casa y la capilla, ya en ruinas y abandonadas, que se hallaban no muy lejos del faro. Unos días después la propia Armada Real Británica se presentó dispuesta a realizar una profunda labor de investigación.

Descubrieron entonces que los equipos especiales para días de tormenta no estaban, que sólo quedaba el otro de los fareros, Mc Arthur. Además la enorme y pesada grúa que se hallaba instalada en el embarcadero había sufrido movimientos violentos, quizás consecuencia de la fuerte tormenta de días atrás. Por ello las primeras teorías apuntaban a que alguno de los hombres pudo ser arrastrado por una ola de gran magnitud que golpeó la costa, probablemente Mc Arthur, y que los demás, Ducat y Marshal, se ahogaron con él al intentar salvarlo. Pero lo que no se entendía era que cómo iba a ocurrir un final tan trágico si por todo el muelle existían salvavidas y sogas a las que agarrarse.

La cuestión es que nunca se encontró rastro alguno de ellos y, por ello, nunca se ha podido explicar su desaparición. Por cierto, cuentan que Moore, que siguió cuidando el faro en soledad, enloqueció un año después… ¿la soledad y la pena acabaron con su equilibrio mental?, ¿o terminó creyendo lo que decían los habitantes de las islas Hébridas sobre que la isla estaba encantada y que una terrible criatura marina había devorado a sus compañeros cuando huían de un espeluznante ser de otro mundo?

El faro de la isla de Eilean Mor aún hoy sigue en funcionamiento. Eso sí, desde 1971 es totalmente automático y en la isla ya no vive nadie… ¿o sí?




Las misteriosas luces de Marfa en Texas


Las luces misteriosas son visibles durante las noches claras, cerca de Marfa, en el estado norteamericano de Texas. Hubo miedo y superstición en el pasado. Hoy en día, esas luces siguen siendo un enigma para la ciencia, amén de un importante enclave turístico.

Robert Reed Ellison fue el primero en informar acerca de estas luces en 1883. En un primer momento pensó que podían ser fogatas de los indios apaches, pero más tarde, los investigadores precisaban que, durante el día, no se lograban encontrar restos de cenizas u otros elementos de pruebas de que fueran fuegos los que provocaban aquellas luces.

Una vecina de la zona, la señora Giddens, contaba cómo en una ocasión su padre se perdió en una ventisca. Las luces aparecieron y hablaron con él, informándole de que iba en dirección equivocada. Las luces lo guiaron hasta una cueva, y una gran bola de luz permaneció con él hasta la mañana siguiente, cuando por fin pudo encontrar el camino a casa.

Las leyendas que corren entre los habitantes del lugar hablan de que las luces representan a los colonos que fundaron estas tierras, o bien señales de los mineros que buscaban oro en este lugar. Incluso llegaron a pensar que era Pancho Villa y sus hombres que se desplazaban por las montañas.

Otras leyendas son las que cuentan los indios americanos. Para ellos, las luces son guerreros vengativos que tratan de atraer a los soldados a alguna trampa o una tribu en busca de su jefe. Para otros representan a un antiguo jefe apache que guarda así aquellas historias para que nadie pueda robarle el oro que esconden.

Las luces son de color blanco, amarillo y naranja. La ciencia ha podido demostrar que las luces existen en realidad, pero aún no ha podido precisar ni lo que son ni de dónde proceden. Algunos creen que es un resplandor de algo, pero los científicos tampoco pueden precisar a este respecto qué refleja o cómo puede hacerlo.

La única razón que se ha podido postular con más fuerza es que las luces se tratan de gases que emiten los pantanos cercanos. Por la noche, el gas de las aguas estancadas puede provocar estos reflejos en el cielo. Aún así sigue siendo una teoría de poco peso.

Otras explicaciones razonables son las que indican que las luces pueden ser causadas por hechos similares a los que producen los espejismos, provocadas por las condiciones atmosféricas cuando el frío y el aire caliente crean un efecto visible al doblar la luz.

Lo que sí sabe la ciencia, y no nos cabe duda de ello, es que no se sabe qué nos quieren decir aquellas luces… ni porqué están ahí.




La Salón de Ambar


Cuando Catalina entró en la Sala de Ámbar quedó maravillada ante semejante belleza. Desde que la viera por primera vez en San Petersburgo había quedado prendada de ella y había deseado trasladarla completamente a su palacio en Tsarskoye Selo. Setenta y seis soldados habían necesitado para trasladarla a cuestas, panel a panel, durante seis días. Y aun así, no habían sido suficientes como para cubrir toda la sala, por lo que los huecos en las paredes los habían rellenado con otros mosaicos y con espejo. Además, los bajos de la Sala los habían tenido que pintar en el mismo color miel. Pero ahora, al fin, aquélla era su maravilla. La que todos considerarían desde entonces como la “Octava Maravilla del Mundo".

Allí, frente a esa Sala, pude revivir su misteriosa historia, la que la llevó a ser trasladada por primera vez desde Charlottenburg en Berlín, hasta San Petersburgo, a la residencia imperial del zar Pedro el Grande, en el año 1717, como regalo del emperador alemán Federico Guillermo I de Prusia.

En San Petersburgo fue instalada la Sala de Ámbar en el Palacio de Invierno, pero años después fue la Emperatriz Elisabeth quien la mandó llevar hasta el Palacio de Catalina en Tsarskoye Selo en el año 1755. Fue dos años después cuando la zarina Catalina mandó instalar cuatro mosaicos traidos especialmente de Florencia para completar el trabajo, y encargó la obra al maestro Rastrelli. Allí se acopló, entre otros muebles, una cómoda que había sido realizada por unos ebanistas de Berlín en el año 1711. 

Curiosamente, casi 250 años después de que se instalara aquella Sala de Ámbar en el Palacio de Catalina, lo único que se conserva es esa cómoda, que apareció en 1997 en un almacén, abandonada, del Museo de Artes Aplicadas de Berlín, y uno de los mosaicos florentinos, el llamado de “los sentidos del tacto y el olfato“, que un tal Achtermann intentó vender en ese mismo año por cinco millones de marcos, tras haberla encontrado en el desván de su casa.

Pero, ¿cómo desapareció? ¿qué ocurrió con aquella maravilla imperial de ámbar y qué se ha hecho de ella?


… lo cierto es que durante la Segunda Guerra Mundial, los alemanes, ávidos de recopilar obras de arte por todo el mundo, saquearon el Palacio de Catalina cuando llegaron hasta la ciudad rusa. Y una de las habitaciones desmanteladas totalmente fue, precisamente, el famoso Salón de Ámbar. Corría el año 1941 cuando los soldados de la Werhmacht se llevaron todos aquellos paneles dorados hasta el castillo de Königsberg. Sin embargo, no sería ese su último traslado, pues cuatro años después, a punto de caer ya el régimen nazi, el Salón de Ámbar fue nuevamente trasladado a un sitio desconocido.

Fue la última pista que se tuvo de aquella maravilla coral. Desde ese preciso momento, comenzaron a surgir las leyendas que han dado vida a este misterio; se han contado todo tipo de historias, pero quizás la más fundada fuera la de que aquellos paneles acabaron en una mina perdida cercana al Báltico, donde quizás se quemaron. Las teorías se fueron haciendo cada vez más fuertes, y no hace mucho, Peter Haustein, un enamorado de la Arqueología, además de Diputado alemán y al mismo tiempo estudioso y buscador durante diez años de la Sala de Ámbar, encontró y descifró unos documentos de un oficial de la antigua Luftwaffe alemana, ya fallecido.

Según estos documentos, bajo una mina abandonada cerca de la frontera con la República Checa, en Deutschneudorf, habría escondido un gran tesoro de obras y joyas valiosas, expoliados por los nazis durante los años de la Guerra, y entre ellos, podría estar el famoso Salón de Ambar. Sin embargo, y como la historia no podía acabar siendo desvelada tan fácilmente, comenzó a extenderse el rumor de que aquel pasadizo minero podría estar cargado de bombas y trampas… y así, en febrero pasado comenzaron las excavaciones para sacar a la luz aquel famoso tesoro oculto…

Mientras tanto, como buenos turistas, de lo más que podemos disfrutar ahora mismo, aparte de aquella cómoda y aquel mosaico recuperado (que por cierto había sido robado por el padre del chico que intentó venderlo cuando era soldado nazi), es de una reconstrucción idéntica a la original, hecha con el mismo material y emplazada en el mismo lugar que estaba la famosa Sala de Ámbar. Seis toneladas de ámbar y veinticuatro años de trabajo fueron necesarios para inaugurar en mayo de 2003 esta fantástica maravilla.

Ahora que aquel misterio se ha hecho un poco más famoso gracias al libro de Matilde Asensi, “El Salón de Ambar”, quien sabe si nos encontraremos a poco tiempo de volver a encontrar una de las grandes maravillas artísticas del mundo.




El prisionero de la máscara

“Cae el 14 de Julio de 1789 en París y con él la fortaleza conocida como la Bastilla. Los rebeldes entran por los pasillos de la prisión. Corren ansiosos, gritando exaltados, eufóricos. Liberan a su paso a los pocos prisioneros que, en esos momentos, allí se encuentran. 

Pero en una de las lúgubres mazmorras encuentran un esqueleto encadenado. Cubre su calavera una grotesca máscara de hierro. Durante un eterno segundo, la euforia de sus caras se convierte en horror y el silencio invade la estancia…”


Este trágico final del cautivo desconocido es producto de la rumorología popular. Sus restos corrieron una suerte distinta según consta en los pocos documentos encontrados. Pero vayamos por partes y comencemos con su historia:

Corría el año 1698. Bènigne D’Auvergne de Saint Mars, nuevo alcaide destinado a la Bastilla, llega, sobre las tres de la tarde del 18 de septiembre, a la parisina prisión, trayendo a un prisionero que cubre su cara con una máscara de terciopelo negro, (según parece, no era de hierro). Al pasar por el registro de entrada, misteriosamente no se toma nota de su nombre. Este hombre enmascarado, que había estado ya en otras cárceles de alta seguridad, había pasado encarcelado los últimos 29 años de su vida, y siempre bajo la estricta vigilancia de Saint Mars.

Nunca nadie vio el rostro oculto bajo la máscara. Al preso no se le permitió tomar contacto con otros prisioneros. Vivía bajo amenaza de muerte si osaba hablar de algo que no fuera sus necesidades físicas. No tenía, por supuesto, ningún tipo de contacto con el mundo exterior.

Cinco años después, el hombre sin rostro y sin nombre cayó enfermo. El 19 de noviembre de 1703, a las 10 de la noche, por fin su alma se liberó de las mortales cadenas. Entonces se quiso borrar toda huella de su paso por la Bastilla y se quemó todo aquello que utilizó durante tan solitarios años. Fue enterrado en el cementerio de San Pablo. En registro parroquial se le puso por nombre M. de Marchiel. Se le suponían unos 45 años…

Varias son las teorías sobre quién era el misterioso caballero a quien se ocultó de manera tan cruel. Dicen que entre los pocos que conocían quien era realmente estaba el propio Rey Luis XIV, el Rey Sol, que poseía el poder de arrestar y encarcelar a voluntad y así lo había puesto en práctica.
Una de las teorías afirma que bajo la máscara de terciopelo negro podría estar un hermano bastardo de este rey absolutista, fruto de los amoríos de su madre, Ana de Austria, con el poderoso cardenal Mazarino. Otra habla de que, en realidad, era su hermano gemelo. Esto parece confirmarlo el famoso cardenal Richelieu en una de sus obras, en la que habla de que Ana de Austria tuvo dos hijos el mismo día pero con muchas horas de diferencia, siendo el primero alabado como futuro rey y el segundo escondido en el más oscuro de los secretos.

En aquellos días, y según la ley, era considerado mayor el segundo de los hijos que nacía en un parto gemelar. Como el alumbramiento se demoró demasiado, cuando el segundo nació ya el primero había sido nombrado rey. Para evitar posibles problemas, a la reina se le dijo que su segundo varón había muerto, y éste fue desterrado a una vida humilde.

Pero ocurrió lo inevitable: al crecer su parecido con el Rey de Francia fue cada vez mayor. Decidieron entonces enviar a Eustache Dauger, que así se llamaba, a Inglaterra donde Enriqueta María, esposa de Carlos I y tía de su padre, le ofreció esta vez una esmerada educación.

Al conocer su procedencia, Eustache quiso reclamar el trono y se puso manos a la obra. Con ya 31 años y con la ayuda de un francés llamado Roux de Marsily, que trabajaba secretamente contra Francia, se propuso ocupar el lugar que por ley le correspondía.

Pero la suerte no estaba de su parte. Roux de Marsily fue detenido y torturado hasta la muerte, y antes de expirar confesó la verdad sobre su acompañante. Fue entonces cuando fue apresado y comenzó su peregrinación, siempre con su máscara de negro terciopelo, por distintas cárceles hasta terminar en la Bastilla.    

Aunque tampoco esta versión puede demostrarse con documentos históricos, es una de las que más aceptadas sobre quién era el misterioso hombre de la máscara.





Los paraísos pérdidos, Shangri-La, Shamballa


No hace mucho hablamos de la Atlántida como de ese reino mítico que todos han buscado a lo largo de los siglos; una civilización superior social y tecnológicamente. Planteábamos el nacimiento de ese mito en la necesidad que todas las sociedades tienen de creer en sociedades perfectas, en encontrar lugares mágicos donde no hay problemas y donde todo está avanzado de acuerdo a sus creencias.

En Asia también hay un paraíso similar aunque de connotaciones diferentes; un lugar donde impera la paz espiritual, un paraíso perdido donde según los mitos budistas viven almas inmortales armónicamente con la Naturaleza. Es la fuente de la sabiduría eterna a la que en la religión budista llaman Shamballa o Shambhala, los hindúes Kalapa, a la que la cultura milenaria de China conoce sitúa en los montes del Kun Lun, y en Rusia Bielovodye, la Tierra de las Aguas Blancas.

Sin embargo, en Occidente el nombre por el que se ha hecho más conocido es el de Shangri-La, nombre que le dio James Hilton en su novela Horizontes Perdidos.
En esta novela Hilton construyó un mundo perfecto al que acudían hombres de gran sabiduría de todo el mundo, que eran dirigidos por François Perrault, un monje capuchino con más de 200 años de edad.

Allí protegían los tesoros que la Humanidad había perdido con tanta violencia intolerante, era el lugar donde se protegía el pasado para mostrar a los que a él pudieran acceder aquellos paraísos perdidos que todos quisiéramos encontrar. 

Su descripción de aquel mundo, escondido en las más altas cumbres del Himalaya; aquel mágico poblado situado en las laderas de las montañas nevadas que de repente aparecían como lo hacen las visiones del desierto, se transformó con el paso de los años en la necesidad de creer que un reino así verdaderamente podía existir. Ya lo decían las milenarias religiones de toda Asia al creer que en aquellas cumbres existían los manantiales de la Sabiduría. A Shambala se la conoce en Asia como el Reino Oculto, perdido en el Tibet, y habitado por seres perfectos que intentan proteger la evolución del ser humano y es considerado como la fuente del Kalachakra, la rama más esotérica de los tibetanos.

La tecnología de Shambala era mucho más avanzada que la de nuestros mundos conocidos, y en la ciudad principal había unos ventanales que servían de telescopios y permitían ver la vida extraterrestre. Las fantasías y leyendas hablaban de vehículos que se desplazaban (hace siglos, no lo olvidemos) por túneles subterráneos, y de la facultad de sus habitantes de moverse a gran velocidad, trasladarse de un lugar a toro materializándose y desmaterializándose, además de tener una gran clarividencia. 

Son curiosas las coincidencias existentes entre ambos reinos míticos, Atlántida y Shamballa; tanto que hace pensar en la ficción de ambos, en la inexistencia de algo que jamás podrá encontrarse y que está más apoyada, como decía al empezar, en la necesidad de la fé en cosas superiores, en lugares y condiciones que están por encima de lo que tenemos ahora, y que en algún tiempo venidero podremos tener.




El barco misterioso "Mary Celeste"

Allá por el año 1861 se terminó de construir en un muelle escocés un barco, bergantín para más señas por contar con velas cuadradas en sus dos mástiles, al que se bautizó como Amazon. 

En 1972, bajo el nombre de Mary Celeste, emprendió la travesía desde Nueva York hasta Génova con unos 1.700 barriles de alcohol como cargamento en sus bodegas. Esto ocurría el 7 de noviembre… 

Cuando por fin se consiguió acceder a él se comprobó que nadie lo dirigía, pero, eso sí, lo que transportaba y estaba en su sitio, no había sido tocado por nadie. Lo único que faltaba era un bote salvavidas, el cuaderno de bitácora y algunos instrumentos de navegación. Pero sí que estaba la ropa en los armarios y el diario del capitán en su camarote, siendo la última página escrita el día 24 de noviembre. Todo estaba ordenado y un silencio inquietante lo envolvía todo.

Se descartó entonces la hipótesis de que hubiera sido asaltado por piratas. Ahora bien, ¿qué otra cosa podía haber ocurrido?, ¿qué había llevado a la tripulación y acompañantes a huir a mar abierto y dejar atrás el barco? El Mary Celeste fue remolcado hasta un puerto de Gibraltar y allí se investigó el caso, pero nunca se llegó a saber exactamente qué ocurrió. Entre las teorías que rondaron entre los investigadores está la de que el capitán, temiendo que el alcohol explotara en un momento determinado, decidiera abandonar la nave. Otra algo más macabra cuenta que puede ser que parte de la tripulación se emborrachara y asesinara no sólo al capitán, sino también a su mujer y su hija pequeña, (que viajaban también en el Mary Celeste), y después pretendieran huir de la justicia. Claro que también hubo quien defendió que todo pudo ser por culpa de algún gigantesco monstruo marino.

Los años pasaron y el Mary Celeste, (de nuevo cambiando de dueño cada cierto tiempo), terminó siendo estrellado contra un arrecife de coral en la isla de Haití. Su dueño de ese momento pretendía cobrar el seguro correspondiente y declaró que llevaba un cargamento muy valioso que había perdido con el naufragio. Pero el Mary Celeste, quizás intentando no tener un final tan poco digno después de haber sido el centro de todas las miradas, no se hundió por completo y se pudo comprobar que sólo llevaba en las bodegas comido para gatos y botas de goma, declarándose la actuación del último dueño como intento claro de fraude.

En el año 2001 se encontraron los restos del misterioso Mary Celeste entre los bellos arrecifes de coral.





Área 51


El Área 51 es una sección situada en el centro de la Base de la Fuerza Aérea de Nellis, a 170 km al norte de Las Vegas (Nevada), y es propiedad del Departamento de Defensa de los Estados Unidos y de la Fuerza Aérea. Aparentemente contiene instalaciones donde se prueban aeronaves secretas y es uno de los lugares más secretos del mundo. El nombre oficial es Air Force Flight Test Center, Detachment 3, pero se le conoce también como: Watertown, Dreamland, Groom Lake, Rancho Paraíso, La Granja, La Caja, y Área de Dirección del Desarrollo.

La base se encuentra dentro de la instalación de entrenamiento del Nevada Test and Training Range. Aunque las instalaciones del polígono de tiro están gestionadas por la 99th Air Base Wing y la Base de la Fuerza Aérea de Nellis, la instalación de Groom Lake parece estar ejecutándose junto al Centro de pruebas de Vuelo de la Fuerza Aérea, del inglés, Air Force Flight Test Center (AFFTC) en la Base de la Fuerza Aérea de Edwards en el Desierto de Mojave.

También es famosa como tema de muchas teorías de conspiración del fenómeno OVNI, ya que para los seguidores y fanáticos de teorías conspiratorias, ovnis y extraterrestres, el Área 51 es una base militar donde el gobierno de los Estados Unidos oculta, estudia, y experimenta tecnología de origen extraterrestre.

El nombre Área 51 proviene de una división en zonas que hizo el gobierno estadounidense para la administración de servicios con la intención de designar una porción del desierto de Arizona.

La base militar en cuestión, parece haber sido una instalación de la CIA desde la que partían vuelos espía en dirección a la URSS. El secreto que rodea a la base y la política contradictoria del gobierno de los Estados Unidos admitiendo que tal base no existe, ha llegado a convertirse en el tema principal de las teorías de conspiración y el Fenómeno OVNI....La naturaleza reservada y la indudable conexión con investigaciones de aeronaves clasificadas, junto con reportes de fenómenos inusuales, han conducido al Área 51 a convertirse en una pieza central del folclore moderno de los Ovnis y teorías de conspiración. Algunas de las actividades poco convencionales que se dijeron estar en curso en el área 51 incluyen:

El almacenaje, examen e investigación de una nave espacial alienígena (incluyendo material supuestamente recuperado en Roswell), el estudio de sus ocupantes (vivos y muertos), y la manufactura de aeronaves basadas en tecnología alienígena. Bob Lazar afirmó haber estado involucrado en dichas actividades, y también afirmó que el motor de estas naves funcionarían por medio del elemento químico nº 115, el "Ununpentium" (nombre temporal dado al elemento químico), y del que sólo se han podido crear isótopos.

Reuniones o labores comunes con extraterrestres. El desarrollo de exóticas armas de energía (para aplicaciones de defensa estratégica SDI - Strategic Defense Initiative) y dispositivos para el control del clima.